Hay coches pequeños y hay coches compactos premium. La diferencia no está solo en el precio, está en cómo está hecho, en lo que encuentras cuando abres la puerta y en cómo te sientes conduciendo. El Audi A1 Sportback pertenece a esa segunda categoría, y se nota desde el primer momento.
Un diseño que llama la atención
El A1 Sportback tiene una presencia en la calle que no es habitual en su tamaño. Las líneas son tensas, los pasos de rueda anchos y las entradas de aire delanteras recuerdan a modelos de la gama alta de Audi. Se puede personalizar con hasta diez colores de carrocería, con opción de techo en contraste negro o gris, y con llantas de aleación de hasta 17 pulgadas. Hay mucho margen para hacerlo tuyo.
Por dentro, todo Audi
Aquí es donde el A1 se diferencia de verdad. El puesto de conducción está pensado para el conductor: instrumentación digital de 10,25 pulgadas de serie, volante multifunción forrado en cuero y toda la tecnología orientada hacia quien conduce. El sistema MMI con pantalla táctil, el Virtual Cockpit con modo clásico y modo deportivo, la conectividad con la app myAudi, la carga inalámbrica del móvil... nada de esto son extras raros, son opciones reales que se pueden configurar a medida.
El maletero llega a 335 litros, que para un coche de cuatro metros es una cifra notable. Si necesitas más, los asientos traseros se abaten en proporción 60:40 y llegas a 1.090 litros con el piso completamente plano.
Los motores
La gama es toda de gasolina turbo. El 30 TFSI con 110 CV es la opción más sensata para quien busca un coche urbano eficiente y sin complicaciones. El 35 TFSI de 150 CV da un paso más: cuatro cilindros, 1.5 litros y una respuesta que convierte cada salida en algo más que un desplazamiento. Ambos pueden ir con cambio S tronic de doble embrague, que encaja muy bien con el carácter del coche.
Para moverse por Asturias
En ciudad el tamaño lo es todo. El A1 maniobra con facilidad, aparca donde otros tienen que pensárselo dos veces y en los desplazamientos del día a día resulta ágil y cómodo. En carretera va más rodado de lo que su tamaño sugiere, con una suspensión que absorbe bien el firme y sin ruidos que molesten en trayecto largo. Para ir y volver entre concejos, para escapadas de fin de semana o para cubrir la semana entera, se defiende sin problema.