Hay gente que quiere las ventajas de un SUV pero sin renunciar a moverse con soltura por ciudad. Que le gusta ir más alto, tener mejor visibilidad y llevar algo más de espacio, pero no quiere un coche que ocupe media calle cada vez que aparca. Para eso está el Audi Q2.
Un SUV con carácter propio
El Q2 mide 4,21 metros. Es compacto, pero no lo parece en la calle: el frontal con la parrilla Singleframe, los pasos de rueda anchos y el característico pilar trasero —que se puede combinar en contraste negro— le dan una presencia visual que los números solos no explican. Es un coche que se reconoce de lejos y que admite bastante personalización, desde el color de carrocería hasta los acabados S line o Adrenalin Black Edition con detalles en negro y cristales oscurecidos.
Por dentro
La posición de conducción es más elevada que en un turismo, lo que mejora la visibilidad y facilita el día a día, especialmente si hay que meter o sacar una sillita infantil. El habitáculo está bien construido, con los mandos bien a mano y una pantalla táctil MMI que gestiona navegación, conectividad y los servicios Audi connect. El Virtual Cockpit ofrece dos modos de visualización y el equipo de sonido Bang & Olufsen, opcional, convierte cualquier trayecto en otra cosa.
El maletero llega a 405 litros, con el piso regulable en dos alturas para adaptarlo a lo que se lleve. Con los asientos traseros abatidos se alcanzan los 1.050 litros.
Los motores
La gama combina opciones de gasolina y diésel. El 30 TFSI de 115 CV es la entrada a la gama, suficiente para el uso urbano y muy contenido en consumo. El 35 TFSI de 150 CV, con el sistema de desactivación de cilindros, es el que mejor equilibra respuesta y eficiencia, y puede ir con cambio S tronic de doble embrague. Para quien quiere tracción total, hay versiones quattro disponibles, y el SQ2 con 300 CV es el tope de gama para quien busca algo más.
En Asturias, tiene sentido
El Q2 es cómodo en ciudad pero no se queda corto fuera. En los desplazamientos habituales por el corredor asturiano se mueve sin esfuerzo, y la posición de conducción elevada ayuda tanto en carretera como al maniobrar en un parking ajustado. Para escapadas de fin de semana tiene maletero suficiente, cuatro plazas reales y una conducción que no cansa.
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